Día de la Mujer

Desde hace muchos varios años se viene celebrando el 8 de marzo como el Día de la Mujer. Antes era “Día de la Mujer Trabajadora” aunque supongo que, como cada vez hay menos mujeres con trabajo, y como todo lo están cambiando las nuevas generaciones de mujeres que se están integrando en la política, este día también ha sufrido un recorte en su denominación.

Al margen de esto, yo ya no me siento identificada con este día. Se están celebrando muchos actos todos ellos dirigidos y orquestados por entidades hembristas capitaneadas por mujeres que cada vez reniegan más del género con el que nacieron y unos cuantos hombres que, buscando vete a saber qué, les ríen las gracias. Estas/os hembristas, además con gesticulaciones y estéticas masculinas (el género con el que parece que les gustaría haber nacido) no se cortan un pelo a la hora de repudiar el modelo de familia tradicional. Con ese afán por acabar con la relación mujer-hombre arrastran a otras moralmente más débiles y sin horizonte claro. Estas y estos hembristas (y hembristos, por tanto) se inventan términos como “monomarental” para producir argumentos fuera de toda lógica que muevan grandes masas de mujeres (y unos cuantos pagafantas) organizando manifestaciones a nivel nacional.
El mayor logro de este lobby hembrista en connivencia con el gobierno ha sido la perversa Ley de Violencia de género, un engendro que desde el momento que se implantó dio trabajo entre psicólogas, abogadas y asistentas de servicios sociales a mas de 100.000 mujeres en todo el Estado, con el único argumento de ser especialistas y especializadas en proteger o defender a las mujeres maltratadas. Pero como ya de todos es sabido por los medios de comunicación, por desgracia, las mujeres siguen siendo asesinadas incluso en plena calle y delante de testigos. De la misma forma que siguen muriendo hombres y los medios de comunicación callan miserablemente.
Está claro que la prisión es lo que merece cualquier sinvergüenza asesino de una mujer. Pero de ahí a que las otras “profesionales” sinvergüenzas lleguen al punto de falsear informes contra hombres que ellas saben que han sido denunciados en falso, hay un trecho, y una falta de escrúpulos, y de conciencia, y de humanidad muy similar a la de los citados criminales.
Yo no necesito una ley, un sistema, un entramado que me proteja si para ello me va a conceder privilegios sobre la mitad de la población, como si yo fuera inferior. No quiero celebrar este día, solo quiero que la ley NO me trate como un ser inferior, que esa IGUALDAD que tanto manosea, mediatiza, manipula e instrumentaliza el hembrismo, sea una IGUALDAD REAL.

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