La mordaza de género

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 [Mandefender · Forum] La mordaza de género: prohibido criticar a una ideología que demoniza a los hombres

La mordaza de género: prohibido criticar a una ideología que demoniza a los hombres

Intolerancia de los ideólogos de género a cualquier discusión sobre sus tesis
Vie 11·12·2015

Ayer mi paisana Marta Rivera de la Cruz fue víctima de un linchamiento por decir que “es tan grave que un hijo vea cómo su padre mata a su madre que que vea cómo su madre mata a su padre”.

¿Para los ideólogos de género hay víctimas de primera y de segunda en los maltratos?
Lo que pocos cuentan: el origen ideológico totalitario del actual feminismo de género

Una ley que vulnera la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia

Significativamente, en ese linchamiento participó también el PP, abrazando otra vez los dictados ideológicos de la izquierda, en este caso a una ideología de género cuyos orígenes totalitarios están en la izquierda más extrema. En esto, al menos, el PP es coherente con su acción de gobierno: Rajoy ha mantenido las leyes ideológicas del PSOE, también la que discrimina a los acusados de violencia doméstica si son hombres. Aprobada en 2004 y llamada Ley de Violencia de Género, es una norma injusta y discriminatoria que aplica a los hombres una presunción de culpabilidad puramente totalitaria, según la cual la palabra de una mujer al poner una denuncia por violencia doméstica basta para obligar al denunciado a probar su inocencia. Además, la ley establece penas distintas en función del sexo del maltratador, con independencia de cuáles sean las circunstancias del caso o las aptitudes físicas del agresor o agresora. Esto viola la igualdad ante la ley y el derecho a la presunción de inocencia amparados por la Constitución.

Así bendijo la ley un TC presidido por una magistrada designada por el PSOE

En 2008 el Tribunal Constitucional bendijo esa ley injusta por siete votos a favor y cinco en contra, y partiendo de este planteamiento: “una agresión supone un daño mayor en la víctima cuando el agresor actúa conforme a una pauta cultural —la desigualdad en el ámbito de la pareja— generadora de gravísimos daños a sus víctimas”. Con esta afirmación el TC prejuzgó todos los casos de violencia doméstica como fruto de una “pauta cultural”. El TC honraba así su condición de órgano político, que no judicial, al dar por hecho que las mujeres que son víctimas de un acto de maltrato lo son, en realidad, de una cultura machista. La presidenta del TC era entonces la progresista María Emilia Casas, propuesta por el PSOE, el mismo partido que había aprobado esa ley.

La Ley de Violencia de Género disparó las denuncias falsas

Hay que señalar que en los siete primeros años de la aplicación de esa ley los Juzgados de Violencia sobre la Mujer recibieron 1.034.613 denuncias. Éstas dieron lugar a 328.045 sentencias, 207.997 de las cuales fueron condenatorias (el 20,10%) y 120.048 absolutorias (el 11,6%). En 706.568 casos (el 68,29%), los hechos no llegaron a juzgarse. En esos siete años resultaron exculpados el 79,89% de los denunciados en aplicación de esta ley, un total de 826.616 casos, una cifra que deja en evidencia la enorme cantidad de denuncias injustificadas, cuando no falsas, a las que ha dado pie esa ley. Hay que señalar que en 2006 y tras constatar que las denuncias falsas habían aumentado, el Ministro socialista que promovió la ley las consideró un “coste soportable”. El Ministro era Juan Fernando López Aguilar. El coste ya no le debió parecer “soportable” cuando en 2015 él mismo fue víctima de una denuncia por maltraro que él tachó de “denuncia falsa”.

Los hombres asesinados por sus mujeres ya no existen en las estadísticas

La aprobación de la ley permitió también una manipulación estadística. Hasta entonces el Estado contabilizaba a las víctimas de la violencia doméstica, fuesen hombres o mujeres. En 2004 31 varones fueron asesinados por sus parejas femeninas. En 2005 fueron 56. En 2006 fueron 37. En los seis años siguientes la elaboración de estas estadísticas fue pasando constantemente de manos (del Ministerio del Interior al Servicio de Inspección del CGPJ, de éste al Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ, y de éste al Ministerio de Sanidad). Entre tanto, en 2007 morían 19 varones, en 2008 fueron 33. Cuando el Observatorio contra la Violencia de Género se hace cargo del recuento, significativamente las cifras caen: 10 hombres muertos en 2009, 7 en 2010 y otros 7 en 2011. Entonces llega el PP al gobierno pero deja intactas las leyes del PSOE. Se hace cargo el Ministerio de Sanidad y cesa el recuento. Desde 2012 a nivel oficial ya no hay hombres muertos por violencia doméstica en España. Para el gobierno no existen. A pesar de ello, se siguen produciendo muertes de varones a manos de sus parejas femeninas. Este año ya han sido asesinados 29 hombres por mujeres en casos de violencia doméstica:tampoco aparecerán en las estadísticas oficiales. Muchos medios no hablan de ellos, y cuando lo hacen se deja un margen a la sospecha sobre el fallecido: si le mató una mujer, entonces “algo habrá hecho”.

Niños, ancianos, discapacitados y homosexuales: los otros olvidados

Pero los varones adultos no son los únicos que han desaparecido de las estadísticas oficiales sobre violencia doméstica (renombrada como “violencia de género” para sólo registrar delitos que tengan a mujeres como víctimas). En 2013 el gobierno hizo una corrección estadística para contabilizar a los niños muertos, pero sólo cuando el autor del crimen es el padre o pareja masculina de sus madres. En el resto de los casos, los muertos no existen. Sin contar el asesinato de Asunta Basterra (por el que han sido condenados recientemente el padre y la madre), en 2013 hubo 17 menores asesinados por sus padres: en 10 de los casos, la autora del crimen fue la madre, y en uno más la madre colaboró en el crimen. Al concluir el año,Sanidad sólo contó 6 de los crímenes en sus estadísticas. Pero los niños no son los únicos que sufren el silencio ideológico impuesto por esta ley. En 2014 UPyD pidió que la ley incluyese la violencia en las parejas del mismo sexo, y la que sufren discapacitados y ancianos en el ámbito doméstico. Las peticiones del partido magenta no sirvieron de nada: el PP y los demás partidos hicieron caso omiso.

El objetivo del linchamiento a Rivera: que sirva de escarmiento a otros

Como podéis ver, hay argumentos de sobra para manifestar serias objeciones a esa ley. Pero su aprobación dio lugar a una auténtica mordaza de género que no admite ninguna crítica hacia esa norma tan discutible. Esa mordaza es la que intentaron ponerle ayer todos los que participaron en el linchamiento político, mediático y tuitero contra Marta Rivera de la Cruz. Ayer la linchada pasaba por el aro de los linchadores, declarándose “arrepentida” y confesando: “quizás no tenía que haber hablado”. Pero este acto de contrición no le servirá de nada. El feminismo de género, que se ha instaurado en España como una doctrina oficial y obligatoria, de la que nadie puede discrepar, no conoce el perdón. Con el linchamiento a Marta Rivera no esperaban su rectificación, sino que sirviese de escarmiento al resto, para que nadie más tenga la osadía de cuestionar una ley tan cuestionable y que, como vemos, ni siquiera ha logrado acabar con las muertes de mujeres, lo cual no es tanto un fracaso de dicha ley -cuyo fin no era otro que usar esas muertes como coartada para imponer ideas– como un hecho difícil de evitar a nivel legislativo, como bien explicaba Alicia Rubio en este artículo: “Antes de la famosa y vergonzante LIVG (Ley Integral de Violencia de Género), la tasa de uxoricidios era una media de 49 en una población de 22.000.000 de mujeres, probablemente tan cerca de la tasa de inevitabilidad y, aunque se hicieran grandes esfuerzos, quizá fuera complicado bajarla por simple imposibilidad de controlar imponderables.” Una ley nunca podrá garantizar la ausencia total de delitos, y menos aún una ley que demoniza a los hombres y que interpreta la sociedad desde una óptica ideológica totalmente ajena a la realidad.

http://www.outono.net/elentir/2015/12/11/la-mordaza-de-genero-prohibido-criticar-a-una-ideologia-que-demoniza-a-los-hombres/

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La ley contra la violencia de género ha creado muchos abusos.

«La ley contra la violencia de género ha creado muchos abusos»

Juan Gil Palao. Funcionario de Justicia y escritor

09.12.13 – 00:37 –

 

En Tuenticlano Juan Gil estuvo empleado durante un tiempo en fábricas de muebles de la localidad, pero lo suyo es el mundo de la Justicia. Lleva trece años trabajando de funcionario como tramitador procesal. Ocupó un puesto en los juzgados de Sevilla y ahora en su ciudad natal cumple seis años con el mismo oficio. Lo suyo es también leer y escribir. Tiene inéditos más de cuarenta relatos cortos, microrrelatos y cuentos. El próximo jueves (20 horas) en la Casa de Cultura de Yecla se presenta su primera novela, ‘Hay cosas que tiran más’.

-¿Qué relación tiene su vida profesional con la novela que presenta?

-La escribí hace nueve años, pero después, por mi trabajo profesional, he podido comprobar que la realidad supera a la ficción. Cuando la escribí no habían entrado en funcionamiento, los juzgados sobre violencia de genero, aunque la alarma social demandaba una ley sobre esta lacra.

-¿En qué se centra su novela?

-Es el relato de una pareja en la que es la mujer la que anula al hombre. Éste se ve absorbido por su mujer y, por un cúmulo de circunstancias adversas, pasa a ser considerado un presunto agresor, aunque él es una persona pacífica y normal, en absoluto agresivo. Si bien, quiero que sea el lector el que valore si está justificada la agresión hacia su compañera, que ésta le imputa y por lo que le denuncia.

-¿Por qué siempre se plantea la violencia de género desde el punto de vista de la mujer?

-Está claro que hay mujeres que viven realmente una situación de maltrato, pero no todos los casos que son calificados de violencia de género son tales. Hay muchos que deberían calificarse como situaciones de disfunción matrimonial. No en todos los casos es la mujer la agredida.

-¿Existe también la situación de agresión del hombre?

-Sí; en algunos casos sí; o se da una agresión mutua. Así se ha manifestado ya en jurisprudencia.

-¿Cuándo se da violencia de género?

-Cuando el hombre abusa de su situación masculina y tiene dominada y sometida a la mujer. Los demás casos deben considerarse violencia doméstica. Hoy en día se denuncia mucho como violencia de género cuando en realidad no lo es tal.

-¿En qué situación se encuentra la mujer ante una situación de violencia?

-La ley orgánica 1/2004 la protege enormemente. A mi juicio, el hombre queda totalmente desprotegido.

-¿Y cuando la violencia es de la mujer?

-Judicialmente se queda en una falta, ni tan siquiera llega a delito.

-Digamos que el hombre siempre está en peor situación&hellip

-A mi entender, y con la actual legislación, sí queda siempre en la peor situación, queda muy desamparado, mientras que el artículo 14 de la Constitución plantea la igualdad ante la ley con independencia de sexo o circunstancias. Si bien quiero que quede claro que para mí la violencia no está justificada en ningún caso ni en ninguna circunstancia. La legislación no se ajusta a la Constitución; es injusta y arbitraria.

-¿Facilita la inserción la actual legislación?

-De la mujer, sí, está totalmente protegida, pero además esta ley ha creado muchos abusos. Si bien también hay muchos casos de mujeres que no denuncian y son realmente maltratadas, mientras que en otros, bien por despecho o para beneficiarse de ella, sí que denuncian.

-¿Qué aporta a esta realidad su novela?

-Aunque está escrita antes de que entrase en vigor la actual legislación, creo que es de total actualidad. Quiero que sea el lector quien analice las circunstancias concretas que rodean a la situación que vive el hombre y que los aplique a otros casos reales; que sea el propio lector quien llegue a obtener sus propias conclusiones sobre cómo puede quedar el hombre ante una denuncia de supuesta violencia de género.

-¿Cuál es la conclusión a la que llega usted?

-El hombre queda deprimido, desamparado. En el caso concreto de mi novela, el hombre no es problemático, pero en un momento dado llega a volverse agresor, pues ante distintas situaciones que le son totalmente advers

Carta XII de M.A.G. desde prisión

Publicada en (01/10/2010)en el blog http://justiciaparamag.jimdo.com/

SEGUNDA CARTA NO PUBLICADA EN DIARIO JAÉN.

(Ésta carta de MAG fue escrita por él mismo en el mes de Septiembre, puesta en el blog el dia 01 de Octubre y publicada en Diario Jaén 3 días después)

            Antes de adentrarme en el tema de esta duodécima carta no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer referencia a un párrafo escrito por mi amigo Manolo en una carta que recientemente me envió:

 

“[…] Y cuando un alma es libre, tarde o temprano el resto de la humanidad lo sabe. Mantén tu alma libre, pase lo que pase. Hay quien, aunque tenga el cuerpo libre, tiene un alma tan negra que no la puede mostrar a nadie. Esa gente es la que está presa, y lo peor es que no lo saben ni ellos mismos.

(Manuel Jesús García López)

 

Espero que estas palabras insuflen ánimo a quienes se encuentran en situaciones parecidas de injusticia y a sus familias.

 

            Si por algo me caracterizo es por decir lo bueno y lo malo de las cosas. Si bien es cierto que a lo largo del último año Diario Jaén ha tenido a bien publicarme tres cartas al director (una explicando resumidamente cómo he sido secuestrado, otra solidarizándome con las familias de dos chicas asesinadas, y otra en reconocimiento a un artículo escrito por doña Alma Mesa) también es cierto que el mismo diario ha declinado publicarme otras dos cartas. Aunque pensándolo bien, casi me alegro cuando no me las publican. En primer lugar porque eso significa que han escocido (pues ya se sabe que la verdad duele) y si han escocido es porque son como certeras saetas cargadas de verdad. Y en segundo lugar, porque al ser rechazadas, las mando a esta página de Jimdo, donde gozan de una difusión mucho más amplia que la ofrecida por un diario provincial.

            En su artículo llamado “Épica y Contraépica” la señora Manuela Ledesma hacía referencia al asesinato de una mujer, dando por sentada la veracidad de una denuncia previa por violencia de género a la que un juez no dio credibilidad.

 

En mi posterior carta llamada “Réplica a Épica y Contraépica”, la que no me fue publicada, sugiero (sólo sugiero) dos posibilidades más. Sin dar nada por sentado.

 

Épica y contraépica.

 

MANUELA LEDESMA. Tras las largas y un tanto rancias celebraciones del Mundial de fútbol, no es nada fácil encontrar un tema que no aluda a este nuevo episodio de épica nacional, pero esta columnista está dispuesta a hacer un esfuerzo. A estas alturas del año, casi 40 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas, pero si la cifra asusta, más miedo da el modus operando utilizado por estos tiernos amantes despechados. Porque el que no apuñala degüella o asfixia, o lanza el cuerpo amado al vacío, o le dispara cobardemente por la espalda. Una de las últimas víctimas, por ejemplo, recibió en un pueblo de Granada los suficientes golpes con una azada como para morir de amor en plena calle. El dueño de la azada, por cierto, acababa de recibir el levantamiento de la orden de alejamiento que había sido dictada anteriormente por el Juzgado de Violencia de Granada. Parece ser que otro insigne juez encontró que la mujer se había mostrado incoherente y contradictoria en sus declaraciones, por lo que su testimonio carecía de credibilidad. Cierto es que esta lacra social nos salpica a todas las personas decentes, pero también lo es que unas son más responsables que otras.

Réplica a “Épica y contraépica”.

 

DESDE LA PRISIÓN DE JAÉN. Escribo esta carta en respuesta a la columna “Épica y contraépica” aparecida el día 14/08 en este mismo diario. En ella, la columnista doña Manuela Ledesma expresa crítica rotunda y atribuye la responsabilidad hacia el juez que, basándose en la carencia de credibilidad de las incoherentes y contradictorias declaraciones de una señora de un pueblo de Granada, levantó la orden de alejamiento dictada anteriormente para protegerla de su ex pareja quien finalmente, con una azada le arrebató la vida en plena calle. Por más que desde la perspectiva feminista radical se niegue esta evidencia ¿cómo no aceptar la existencia de las que, desde la complacencia pública y desde la impunidad, utilicen la ley y la justicia como herramienta o forma de agresión hacia sus ex compañeros? Comienzo así mi exposición porque parece que para doña Manuela Ledesma lo único que ha ocurrido en este luctuoso caso es que una mujer maltratada por su ex compañero, ha ido a denunciarlo, el juez no la ha creído y el ex la ha asesinado cuando se ha visto liberado de la orden de alejamiento (como si la vigencia de dicha orden hubiese sido un impedimento para matarla). Sin embargo, y siempre sin olvidar que explicar no es lo mismo que justificar, este horrible crimen puede tener dos explicaciones. Primera explicación: La avalancha de denuncias fraudulentas por violencia de género (¿quién no conoce algún caso?) está dando lugar a que, cuando una mujer denuncia malos tratos, recaiga sobre ella la sombra de la sospecha acerca de sus posibles intereses espurios. Puede que el juez del caso que nos ocupa pensase erróneamente que esta denuncia era otra de ellas. ¿Quién tiene la culpa de esto? Obviamente las miles de mujeres que, denunciándonos en falso, ha demostrado solidaridad nula sobre las mujeres que si son realmente maltratadas haciendo recaer incluso sobre ellas la sombra de la sospecha. Segunda explicación: Esta es algo más difícil, pero no descabellada. Imaginemos que el asesino jamás la maltrató y que, por tanto, las denuncias de esta mujer eran falsas. Sea condenado o no, cuando un hombre recibe una denuncia falsa, cuando un hombre ve que sobre su cabeza han intentado soltar la guillotina del aparato judicial, cuando un hombre ve que alguien ha querido arrebatarle su patrimonio y su libertad… se siente vejado y su comportamiento es tan impredecible como peligroso. Hay casos como el mío, en el que afortunadamente hemos mantenido y mantendremos la cabeza fría a pesar de la cantidad de años que nuestras familias llevan sufriendo. Pero todos los humillados no mantienen esta serenidad porque de todo hay en la viña del Señor, y es lógico que haya hombres con menos autocontrol que no se tomen estas falsas denuncias tan pacíficamente. Al final ambas explicaciones giran en torno a las denuncias falsas. Y es que estamos hartos de decir que la avalancha de denuncias falsas termina perjudicando a las mujeres. El tiempo viene a darnos la razón. En ningún momento he pretendido dar por sentado que mi explicación sea la verdadera para este asesinato de un pueblo de Granada. Pero sí ha sido mi intención el que ningún columnista que afirme tajantemente “esto es lo que ha pasado y el juez es el responsable” consiga imponernos su pensamiento único.

 

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA MORENO.