Carta IX de M.A.G. desde prisión

IMPACTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA PRISIÓN DE JAÉN.

27/5/2010

DESDE LA PRISIÓN DE JAÉN. Según podemos leer en el libro “Las mujeres que no amaban a los hombres”, “A 31 de octubre de 2008, transcurridos poco más de tres años desde su entrada en vigor, el 10% de la población reclusa española estaba en la cárcel por aplicación de la Ley de Violencia de Género (Gayo Alberto, 2008).

 No hay nada como el día dentro de una prisión para comprender lo corta que, dos años después, se ha quedado esa cifra del 10% con el consiguiente drama humano propiciado, tanto por el régimen hembrista radical, como por su inseparable industria de maltrato. Como es lógico, los sres. Funcionarios que aquí trabajan tampoco son ajenos a esta masacre. De hecho, a principios de este año 2010, mantuve con dos de ellos una distendida charla en su oficina, en la que me informaron de que en toda la cárcel había, por lo menos, unos 200 presos por violencia de género. En aquel momento me pareció una cifra un tanto abultada ya que, teniendo en cuenta que aquí hay alrededor de 800 presos, pasaba desde el 10% calculado por Alberto Gayo hasta un escandaloso 25%. Sin embargo, lo que ocurrió dos meses después me hizo ver que quizá estos dos funcionarios no exageraban tanto.

 En una de las reuniones colectivas que, de lunes a jueves a las 8:30, mantenemos los 90 internos del módulo 3 con el Sr. Educador, se nos informó de que la prisión necesitaba entregarnos un cuestionario a todos los internos por violencia de género de Jaén II. Esta entrega se efectuaría un día que aún estaba por determinar. El día elegido, cada uno de los internos por violencia de género debería permanecer en su módulo de 9:00 a 9:30 sin acudir a sus destinos, ni a los talleres de trabajo, ni a sus actividades educativa, para que, mientras tanto, las dos jóvenes psicólogas responsables del programa contra violencia de género pasasen módulo por módulo entregándonos los cuestionarios.

Sin embargo, poco días después, concretamente el jueves 11 de marzo, nos comentó algo muy interesante de lo que rápidamente tomé nota: “Se han dado cuenta de que si todos los que están por violencia de género, permanecieran a esa hora sin salir de su módulo, se colapsaría la cárcel y faltaría mucho personal en los talleres productivos. Así que los cuestionarios se van a entregar después del desayuno en un día diferente para cada módulo porque, como digo, todos los módulos el mismo día sería un caos”.

 No pasaron muchos días para que, efectivamente, con la ayuda de un Sr. Educador de otro módulo y un listado, nos fuesen llamando uno a uno de viva voz para hacernos la entrega, procedimiento que a mí me sirvió para ir elaborando mi propio recuento con la posterior sencilla estadística que a continuación detallo:

 En total nos levantamos 20 presos para recibir el cuestionario. Una sencilla regla de tres nos revela que se trata del 22% de los 90 internos del módulo.

Si 90 es el 100%

   20 es el   x                 x = 100 · 20 / 90 = 22%

 Si el 22% de los internos del módulo 3 lo somos por violencia de género, es de lógica que se mantenga el mismo porcentaje para el resto de la prisión. Extrapolar ese 22% al total de los alrededor de 800 presos que hay en la prisión de Jaén supone unos 175 presos por violencia de género, cifra muy próxima a la que me indicaron los funcionarios a principios de año.

 Remitiéndonos de nuevo al libro “Las mujeres que no amaban a los hombres”, “Desde su entrada en vigor, hasta junio de 2009 se acumulaban en España más de 600.000 denuncias por los denominados <malos tratos>, de las que hasta un 86% podrían ser denuncias falsas o abusivas, según el estudio de los datos llevado a cabo por el magistrado Francisco Serrano (El Correo de Andalucía, 09/02/2009)”, estadística que basta con informarse un poco para comprobar que es reconocida por casi todos los abogados, por demasiados miembros (y miembras) de las fuerzas de seguridad del Estado, por muchos médicos forenses y por algún que otro juez además del mencionado Serrano. Ante todo, es conveniente aclarar que por “denuncias abusivas” se entienden aquellas en las que la denunciante exagera los malos tratos recibidos y, por tanto, inflinge al maltratador una condena desproporcionada. Referente a esto, conozco a un hombre de Andujar que está en el módulo 4 y que está pagando 9 años de condena, dándose la circunstancia de que una brecha en una ceja tras un acalorado forcejeo fue la única lesión que su ex mujer pudo acreditar. Condena que, por cierto, por violencia de género es la única superior a la mía que he conocido aquí dentro, así que podría decirse que soy el subcampeón de Jaén II. Eso sí, a mucha distancia del campeón gracias a que la que me denunció no pudo demostrar ni un solo maltrato, lo que le ha supuesto el desprecio generalizado por parte de la ciudadanía linarense con su consiguiente exilio a pesar de que yo ya no estoy en la ciudad.

De ese fraudulento 86% puesto sobre la mesa por el magistrado Serrano, determinar con exactitud qué parte corresponde a denuncias abusivas y qué parte corresponde a denuncias falsas sería una diferenciación prácticamente imposible, pero sí que podemos establecer como criterio un reparto casi equitativo entre unas y otras donde el 40% serían denuncias falsas y el 46% restante serían denuncias abusivas. Atendiendo a este criterio porcentual, el 40% de los 175 internos por violencia de género estimados anteriormente da una aproximación de unos 70 internos; y el 46% de esos mismos 175 supone unos 80 internos. Se concluye así que de los alrededor de 175 internos por violencia de género que hay en Jaén II, año 2010, unos 70 somos víctimas de las falsas denuncias, es decir, inocentes. Otros 80 están pagando una condena desproporcionada a sus actos de maltrato (como mi conocido el de los 9 años) y sólo el resto, unos 25, serían auténticos maltratadores que están pagando condenas ajustadas a sus hechos violentos.

 Solicito a quienes dispongan de sus direcciones que hagan llegar los resultados de este estudio “a pie de cárcel” al magistrado-juez Sr. Serrano, a la magistrado-jueza Sra. Sanahuja, al Sr. Diego de los Santos, autor del libro “Las mujeres que no amaban a los hombres” y al Sr. José Díaz Herrera, autor del libro “El varón castrado”.

 Gracias de antemano.

 

Miguel Ángel García Moreno.

El escándalo de las denuncias falsas.

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El escándalo de las denuncias falsas. José Mª de la Viña

http://www.elconfidencial.com/

Lloró mucha gente de alegría cuando leyó el artículo la víspera de Nochebuena. Fueron sus únicos Reyes Magos en muchos años. Después de tanto tiempo de dolor y sufrimiento en soledad comprobaron que no eran los únicos, que no estaban solos en el martirio, que son legión los represaliados, aquellos a los que han arrebatado sus Derechos Humanos más básicos.

Solo por eso mereció la pena publicarlo, aunque la bicha acabe mordiendo y el veneno sea trágico. Cuando la justicia agoniza solo quedan los medios. Veremos durante cuánto tiempo. ¿Regresará la tan española tradición del exilio?

Miles de españoles inocentes sufren cada año arrestos indiscriminados, tortura y prisión a causa de la perversión judicial y legal vigente.

Son condenados mediante juicio sumario, mediante recursos que ni siquiera se estudian, que tan solo refrendan las animaladas perpetradas en primera instancia, sin garantía judicial alguna. Juicios donde el infortunado entra con la presunción de culpabilidad colgada al cuello y sale culpable y con cepo. No ha tenido defensa. ¿Para qué perder el tiempo con gente inocente cuando los prejuicios imperan?

Los Derechos Humanos han sido abolidos en España para una parte importante de la población. La ley abyecta que ha vuelto a implantar la Inquisición después de dos siglos los ha cancelado. Demasiados jueces la aplican con saña criminal. ¿Por qué? Habrá que investigarlo.

Muchas denuncias falsas se convierten así en condenas ciertas. ¿Cuántas son? No se sabe a ciencia cierta ni falsa. Investíguese. ¿Acaso hay miedo en mostrar a la sociedad la mayor vergüenza de esta democracia cobarde que pugna por destruirse ella sola?

El motivo aparente es el maltrato psicológico, discutir con la pareja (o ex) aunque no lo oigan los vecinos ni haya rastro ni pruebas. Está penado con la cárcel en España. Hasta ese punto ha llegado el buenismo perverso, la locura de un sistema criminal que creíamos finiquitado siglos atrás, que encarcela de manera indiscriminada a sus propios ciudadanos.

Basta una denuncia falsa, unas cuantas actuaciones irregulares por parte de demasiados jueces y fiscales entusiastas, promovidas por abogados desalmados y psicólogos ideologizados, y al talego el reo.

Dice el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que las denuncias falsas no llegan al 0,01% de los casos. Son aquellas que el mismo denunciante acaba reconociendo como tales y las que informan jueces y fiscales. Suena a chiste el dato. Es falso por necesidad y lógica.

Como todas las denuncias son automáticamente verdaderas al no existir la presunción de inocencia, la simple acusación es siempre veraz y el reo es pateado sin poder rechistar. Ningún juez o fiscal va a informar jamás acerca de sus propias tropelías.

Los garantes de vigilar un juego limpio, los observatorios encargados, no se toman la molestia de observar nada. Mucho menos de investigar la magnitud del drama. Clausúrense. Ábranse otros nuevos limpios de polvo y paja.

¿Cuál es la dimensión real de la tragedia? Según diversas fuentes, de una población reclusa de 61.682 en 2013, los encarcelados por violencia de género podrían llegar a ser un 15%, unos 10.000. El INE solo informó de 3.930. Tal dato levanta suspicacias.

Es imposible extrapolar la proporción de inocentes encarcelados. Podrían superar fácilmente los 5.000, si no más. Si a eso añadimos los que no han entrado en prisión al tener penas de menos de dos años, la cifra de condenas injustas al año sería de varias decenas de miles.

Tales magnitudes asombrosas merecen una investigación en profundidad, rigurosa, independiente y seria. Cualquiera que conozca los entresijos del sistema sabe que las denuncias falsas y los inocentes encarcelados se cuentan por millares cada año.

No hay más que hablar con abogados o jueces decentes, o escuchar a los infortunados que están deseando contar a un país autista e inconsciente su sórdida y dramática historia, aportando sentencias disparatadas, información y datos. ¿Cuántas son? No se sabe. El trabajo pendiente es ingente.

Los organismos supuestamente encargados de luchar contra la violencia de género son los primeros interesados en no informar de la verdad a causa de la corrección política y el miedo mediático, fomentándola con su pasividad, su integrismo y los datos erróneos proporcionados.

La justicia, como institución, no tiene intención alguna de ponerse en evidencia dando facilidades. Corporativismo obliga. Ha traicionado al pueblo. Se niega a investigar el asunto y mucho menos darlo a conocer. Reitera burdas mentiras. Cada día los mismos “errores”. ¿Miedo? ¿Prejuicios? ¿Dinero? ¿Por qué?

Habrá que ayudarla desde fuera. ¡Que medios y televisiones se armen de valor! ¡Que se dignifiquen de una vez! ¡Que clamen contra la injusticia y la tristeza! ¡Que pongan cara a los humillados! ¡Que contribuyan a rehabilitar a los damnificados! ¡Que defiendan los Derechos Humanos!

En Andalucía lo denominan el negocio de la “igualdá”, con sorna, a causa de la lluvia de subvenciones desparramadas para todos menos para las víctimas. Convertirá en asunto menor el escándalo de los ERE. En el más atroz contubernio al jugar con la libertad y el sufrimiento de sus propios ciudadanos. Denúnciese.

Este Gobierno está obligado a desactivar las leyes fascistas que hace diez años aprobaron sus Señorías, quiero creer que por ignorancia la mayoría. Me gustaría pensar que lo hicieron sin una reflexión seria, obligados por la disciplina de partido ocasionada por el miedo y el qué dirán. Por no ser suficientemente “progresistas” ni tener buen rollo. Bien se la colaron.

España es el país de Europa con la mayor población reclusa por habitante. Están todos dentro menos los que tienen que estar. Es causa mayor el maremágnum legal y las leyes farragosas de pésima calidad con las que cuenta.

Cosa que contamina a los que tienen la obligación de aplicarlas, colapsando de manera absurda los juzgados, dejando en la calle a los verdaderos chorizos que nos han arruinado, mientras su aclamada ineficacia atrae criminales de fuera. Es necesario regenerar de manera urgente la justicia, a pesar de ella.

El Gobierno está preparando una ley de custodia compartida. Que se dé prisa. Que sea retroactiva. Que repare injusticias cometidas, chantajes y coacciones vilmente perpetrados.

No servirá para nada. Muchas custodias compartidas son automáticamente anuladas a causa de las denuncias falsas que llegan a continuación, aplicando la ley genocida vigente, con el fin de poner en evidencia a los jueces decentes que, haberlos haylos, aunque sean minoría. Háganse oír. Se necesita su colaboración, que se armen de valor. Hacen lo que pueden. No es suficiente.

Tal ley en proyecto no será de ninguna efectividad si no se soluciona de manera paralela el escándalo de las denuncias falsas, si no se deroga la fatídica ley inquisitorial en criminal vigor que convierte asuntos de derecho civil, como un simple divorcio, en cuestiones de derecho penal, saturando los juzgados y enviando inocentes a prisión, mientras los abogados codiciosos hacen cumplida caja.

¿Por qué no devolver la dignidad a tantos padres y niños maltratados por la justicia? ¿Por qué produce terror pretender arreglar tantas tragedias?

¿A quién le causa pavor encargar una investigación independiente y rigurosa, revisar las actuaciones judiciales caso por caso supervisadas por observadores internacionales cualificados, rehabilitar a tantos miles de condenados de manera injusta, excarcelar inocentes que continúan en prisión, volver a hacer felices a tanto niño manipulado y entristecido que crece sin el calor y la compañía de su padre?

Y, no menos importante, devolver la arrebatada dignidad a estos últimos, dejando de envilecer a la otra mitad de la población.

Que la comunidad internacional sea consciente: se cumple el décimo aniversario del restablecimiento de la Inquisición en España. El Tribunal Constitucional continúa como su garante más fiel al haber denegado más de doscientos recursos de inconstitucionalidad contra tal ley criminal. La macabra institución secular ha regresado al corazón de Europa.

Si la justicia española no es capaz de regenerarse por sí sola, la ciudadanía, como poder soberano, la obligará a la fuerza. Los medios tienen el deber de denunciarlo, garantizando así su propio futuro y los Derechos Humanos de TODOS los ciudadanos. Realícese tal investigación. ¿Dónde está Europa?

José Mª de la Viña

Carta VIII de M.A.G. desde prisión

CUENTO DE HADAS DE UNA MINISTRA NARRADO DESDE LA CÁRCEL.

DESDE LA PRISIÓN DE JAÉN. Érase una vez Bibiana Aido, la ahijada del eterno Chaves. Esta joven se inició en el mundo laboral haciendo, durante un par de meses, las prácticas de la carrera universitaria. Después la Junta de Andalucía la colocó al frente de la Agencia Andaluza del Flamenco. En los ratos libres que le permitía disfrutar su sacrificada labor dirigiendo los designios de esta institución, gestionaba un blog muy completito en el que vertía sus artículos de ideología ultraprogresista. Tal publicación no era ajena a ZP, que un buen día exclamó: “¡Qué blog tan ameno tiene esta chica tan maja! Que deje de enseñar flamenco y se venga de ministra conmigo”. Además, la intrépida muchacha daba el perfil requerido por ZP para sus ángeles ministeriales. ¿Alguien ha visto alguna ministra zapateril que sea gordita, bajita y con morena cabellera? De esta forma tan certera, Bibiana fue catapultada al mundo del coche oficial, de los guardaespaldas, y del todo gratis mientras sus conciudadanos no podían abandonar el universo del todo a cien. “No he hecho nada en la vida y ahora estoy desayunando con el Presidente de Esssspañññña”, reflexionaba jubilosa en sus abundantes momentos de introspección. La nueva ministra rápidamente quiso compensar y justificar toda la confianza que se había depositado en ella iluminándonos con su sabiduría. Por ejemplo, nos enseño que criticar la eficacia política o la indumentaria de una señora ministra es machismo, pero hacer lo propio con un ministro no es hembrismo. Cada vez que Bibiana abría la boca o presentaba algunas de sus propuestas, la mayoría de las mujeres se sentían avergonzadas o ninguneadas (seguramente porque aún no habían logrado desprenderse de su educación patriarcal) y, en consecuencia, contribuían con sus bajísimas calificaciones a que el Ministerio de Igualdad fuese el peor valorado de todos, pero esto no era óbice para que esta chica que apenas había cotizado unos meses continuase abriéndonos los ojos al frente de un imprescindible ministerio que ya nos había hecho comprender que una mujer jamás miente ni mentirá (y menos en un juicio) mientras que un hombre, por el contrario, es mentiroso, cruel, machista y maltratador por naturaleza. Su fabulosa aportación a esta nuestra querida cultura hispánica también alcanzó el ámbito lingüístico, ilustrándonos acerca de la existencia de miembros y miembras en el Parlamento, gracias a lo que desarrollamos la formación necesaria para comprender y asumir que, en consecuencia, contamos en nuestra sociedad con estudiantes y estudiantas, con taxistas y taxistos, con futbolistas y futbolistos, con maltratadores y… víctimas, lo que se intenta paliar con fiscales y fiscalas que resuelven conflictos entre litigantes y litigantas, denunciantes y denunciantas, en un negocio del maltrato repleto de personajes y personajas. Asimismo tenemos que agradecerle a nuestra protagonista Bibiana (consentida por nuestro protagonisto ZP) que no sólo se quedase en las innovaciones mencionadas, sino que completó sus acertados y revolucionarios postulados empleando su estereotipo del “Hombre Alternativo del Siglo XXI” para ofrecer a los machos unas necesarias pautas de comportamiento doméstico con las que controlar sus brotes congénitos psicopáticos, y reproduciendo un mapa genital femenino para indicar a las hasta ahora oprimidas mujeres cómo usar su dedito para alcanzar la plena igualdad sexual. Todo ello en una época en la que la ciudadanía percibía sospechosos síntomas que cada vez olían peor, como un Parlamento vacío miércoles tras miércoles de miembros y miembras, mientras en el patrimonio de algunos y algunas aparecían lujosos pisos y coches además de sueldos vitalicios de 5000 euros mensuales al abandonar la actividad política. Y para rematar la faena, Bibiana y otras iluminadas con “perfil ZP” como Trinidad Jiménez, Leire Pajín y Teresa Fernández de la Vega (todas sin hijos y, por tanto, sin saber lo que es cambiar un pañal, buscar un colegio para un hijo, llevarlo al pediatra, hablarle de sexo cuando llega a la pubertad, y prepararle la comida para salir corriendo al trabajo para que no falten 800 eurillos al cabo del mes) se permitieron dar a los ciudadanos lecciones de familia, del cine que debían consumir, de las empresas a las que las mujeres debían optar y de los cuentos que hay que contar a los niños, demonizando algunos clásicos como Blancanieves y Cenicienta. En definitiva, se alcanzó un nivel de intervencionismo inaudito en la historia de esta supuesta democracia. Y mientras tanto seguro que la Ministra Elena Salgando (que sí tiene hijos) se ríe del mapa del clítoris de Bibiana Aido.

 Miguel Ángel García Moreno